Un meteorito que atravesó una casa en EE. UU. podría revelar el origen de la vida

Un meteorito que impactó el techo de una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey, en julio de 2024, se ha convertido en uno de los hallazgos más importantes para la ciencia, al contener compuestos químicos que podrían ofrecer nuevas pistas sobre el origen de la vida en la Tierra.

El estudio, publicado en la revista Science Advances y realizado por investigadores del Instituto SETI y el Centro de Investigación Ames de la NASA, reveló que la roca espacial contiene carbono, aminoácidos y diversas moléculas prebióticas, consideradas elementos esenciales para el desarrollo de la vida.

El meteorito, bautizado como Hillsborough en honor a la localidad donde cayó, pertenece a un raro grupo de meteoritos conocidos como condritas carbonáceas CM1/2, materiales primitivos que conservan información de los primeros momentos de formación del Sistema Solar.

Según el investigador principal, Peter Jenniskens, el análisis permitió descubrir evidencias de que el meteorito estuvo expuesto a fluidos salinos concentrados en la superficie de un pequeño asteroide, un proceso que hasta ahora no había sido identificado en este tipo de cuerpos celestes.

Los científicos también determinaron que el Hillsborough experimentó una alteración por agua mayor que la observada en la mayoría de los meteoritos similares encontrados hasta la fecha, lo que aumenta significativamente su valor para comprender cómo pudieron llegar a la Tierra los ingredientes necesarios para el surgimiento de la vida.

El hallazgo fue posible gracias a la rápida actuación del propietario de la vivienda, quien preservó cuidadosamente los fragmentos utilizando guantes desechables, papel de aluminio y frascos de vidrio, evitando así su contaminación y permitiendo que fueran analizados en condiciones óptimas.

La roca espacial ingresó a la atmósfera terrestre a una velocidad cercana a los 14,4 kilómetros por segundo y fue observada por al menos 60 testigos en varios estados del noreste de Estados Unidos antes de fragmentarse y atravesar el techo de la vivienda.

Tras el impacto, el dueño de la casa encontró un agujero en el dormitorio principal y describió un intenso olor a azufre, además de numerosos fragmentos negros y polvo fino esparcidos sobre la cama y el piso.

Debido a su excepcional estado de conservación y a la valiosa información que contiene, los investigadores consideran al Hillsborough como uno de los meteoritos de mayor valor científico jamás recuperados. Parte de sus fragmentos será preservada en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, donde continuará siendo objeto de futuras investigaciones sobre los orígenes del Sistema Solar y de la vida en nuestro planeta.

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