El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso este miércoles cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por “estrecho de Trump”, en medio de la creciente tensión militar en Oriente Medio y de la importancia estratégica de esta vía marítima para el comercio mundial de petróleo.
La propuesta fue realizada por el mandatario a través de su plataforma Truth Social, donde afirmó que Estados Unidos tiene actualmente el control del estratégico paso marítimo y planteó utilizar su propio apellido para denominarlo.
“Ahora que ya lo tenemos bajo control de Estados Unidos, ¿podríamos cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por ESTRECHO DE TRUMP?”, escribió el presidente, quien agregó que de esa manera sería más “sexy” que nunca.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, constituye una de las rutas marítimas más importantes para el transporte internacional de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada de su navegación puede generar repercusiones en los mercados energéticos y presionar al alza los precios del crudo.
La propuesta de Trump se produce mientras el estrecho permanece en el centro de la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según las declaraciones del mandatario estadounidense, Washington ha intensificado sus acciones militares en la zona ante acusaciones de que Irán estaría intentando colocar minas marítimas para obstaculizar la navegación.
En las últimas semanas, Trump también ha insistido en sus declaraciones sobre la posibilidad de que Estados Unidos reivindique soberanía sobre el estrecho, llegando incluso a publicar un mapa en redes sociales que lo mostraba como un supuesto “nuevo territorio estadounidense”.
La propuesta de cambiar su denominación se suma a otras iniciativas impulsadas por Trump relacionadas con el cambio de nombres geográficos. Durante su segundo mandato, el mandatario promovió que el golfo de México pasara a denominarse “golfo de América” en Estados Unidos, mientras que posteriormente surgió una propuesta similar para el lago Ontario.
Estos cambios han generado rechazo fuera de Estados Unidos, particularmente en México y Canadá, que no reconocen las nuevas denominaciones promovidas por Washington.
Más allá de la controversia por el nombre, la situación alrededor del estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados internacionales. El aumento de las tensiones militares en sus inmediaciones ha provocado nuevas presiones sobre los precios del petróleo, debido al temor de que una interrupción del tráfico marítimo pueda afectar el suministro energético mundial.
Por ahora, la propuesta de Trump de denominarlo “estrecho de Trump” constituye una iniciativa política y mediática del mandatario y no implica un cambio internacionalmente reconocido del nombre de la estratégica vía marítima.













