República Dominicana necesita una nueva política de abastecimiento alimentario

Por : Eddy Abreu

La República Dominicana tiene una gran capacidad de producción agropecuaria, pero el desafío de la seguridad alimentaria no termina en la finca. El verdadero reto es lograr que los alimentos lleguen de manera eficiente, oportuna y a precios justos desde el productor hasta el consumidor.

La celebración en Santo Domingo de la XI Reunión de la Red Regional de Sistemas Públicos de Abastecimiento y Comercialización de Alimentos, RED SPAA 2026, es una buena oportunidad para plantearnos qué debemos hacer para mejorar nuestro sistema.

Tenemos instituciones importantes como el Ministerio de Agricultura, INESPRE, MERCADOM, INABIE y el Banco Agrícola. Sin embargo, necesitamos una mayor coordinación entre ellas y una visión de sistema.

¿Qué debemos hacer?

Primero, producir con información.

El productor muchas veces siembra sin conocer con precisión cuál será la demanda y termina enfrentando exceso de oferta y bajos precios. Necesitamos un sistema nacional de información que permita saber cuánto producimos, cuánto consumimos, qué necesitamos importar y qué productos podrían escasear.

Segundo, crear un Observatorio Nacional de Abastecimiento y Precios.

Debemos conocer el recorrido de cada producto: cuánto recibe el productor, cuánto cuesta transportarlo, cuál es el precio mayorista y cuánto paga finalmente el consumidor. La transparencia permitirá identificar dónde están los verdaderos costos y evitar distorsiones.

Tercero, aprovechar el enorme poder de compra del Estado.

El Gobierno adquiere millones de raciones de alimentos para las escuelas, hospitales y programas sociales. Esa demanda puede utilizarse para garantizar mercados a nuestros productores.

El Estado debe poder decirle al agricultor:

“Esto necesitamos, en esta cantidad, con esta calidad y durante este período”.

Eso permitiría producir con mayor seguridad y facilitaría el acceso al financiamiento.

Cuarto, invertir en almacenamiento y logística.

No podemos hablar de seguridad alimentaria mientras una parte de la producción se pierde por falta de almacenamiento, refrigeración, transporte adecuado o mercados organizados.

Necesitamos una red moderna de centros logísticos agroalimentarios en las principales zonas productivas del país.

Quinto, fortalecer las organizaciones de productores.

Un pequeño agricultor tiene poca capacidad de negociación. Cien productores organizados pueden comprar, almacenar, transportar y vender juntos, obteniendo mejores condiciones.

Y finalmente, debemos establecer reservas estratégicas de alimentos para enfrentar huracanes, sequías, crisis internacionales o interrupciones de las cadenas de suministro.

La seguridad alimentaria no puede ser una política que solamente reaccione cuando suben los precios. Tenemos que anticiparnos.

La pregunta no debe ser únicamente:

¿Por qué subió el precio?

Debe ser:

¿Qué podemos hacer hoy para evitar que suba mañana?

República Dominicana tiene productores, tierra, mercados, agroindustria, turismo y una posición geográfica privilegiada.

Lo que necesitamos es conectar mejor todas esas capacidades.

El futuro de nuestra seguridad alimentaria no dependerá solamente de cuánto produzcamos, sino de qué tan bien logremos llevar lo que producimos desde el campo hasta la mesa de cada dominicano.

Ese debe ser uno de los grandes debates nacionales que nos deje la RED SPAA 2026.

 

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