Raquel Peña: Una opción presidencial entre experiencia, renovación y futuro

 

Por Elías Hasboun

El futuro político del Partido Revolucionario Moderno exige ponderar con serenidad y visión estratégica, las condiciones de quienes aspiren a presentarse ante el país como opción presidencial.

En ese escenario, la vicepresidenta Raquel Peña reúne cualidades políticas, humanas, profesionales y electorales que la sitúan entre las figuras con mayor potencial de crecimiento y proyección.

Una de sus fortalezas es no provenir de la política tradicional. Su trayectoria académica, empresarial y gerencial, anterior a su llegada al Gobierno, le permite conectar con sectores profesionales, productivos, académicos e independientes que suelen observar con reservas la actividad política convencional.

También posee una condición favorable dentro del PRM: los compañeros que desde el 2020 no han tenido la oportunidad de servir desde el Gobierno difícilmente pueden atribuirle esa situación, pues antes de llegar al poder no existían con ella compromisos ni expectativas políticas. Por ello, puede representar una nueva oportunidad de integración y esperanza para las bases partidarias.

A esto se suma su considerable potencial político. Sin haber anunciado aspiraciones presidenciales ni desarrollado una campaña proselitista nacional, distintas mediciones han reflejado simpatía y valoración hacia su figura, lo que demuestra que conserva un amplio espacio para continuar creciendo. Su apertura, cercanía, empatía y disposición para escuchar fortalecen igualmente su liderazgo.

Continuidad con renovación

Raquel Peña puede representar continuidad sin impedir la renovación. Cuando el presidente Luis Abinader concluya constitucionalmente su mandato, su liderazgo conservará una gravitación natural dentro del PRM. El partido necesitará preservar su unidad y garantizar equilibrio y participación a las distintas fuerzas que han acompañado su proyecto político.

La vicepresidenta ha acompañado al mandatario desde 2020, conoce profundamente la gestión gubernamental y ha asumido importantes responsabilidades confiadas por él. Al mismo tiempo, posee identidad propia y condiciones para encabezar una nueva etapa.

Esta combinación será especialmente relevante en 2028. Después de ocho años consecutivos de ejercicio gubernamental, existirá un desgaste natural. El PRM necesitará una candidatura capaz de defender los logros alcanzados y, simultáneamente, relanzar su propuesta ante la sociedad con una imagen fresca y renovadora.

El peso estratégico del Cibao

A estas condiciones se agrega su vinculación con Santiago y el Cibao, región que concentra aproximadamente el 36 % del padrón electoral dominicano. Ese arraigo constituye una ventaja estratégica, sin limitar su proyección nacional, fortalecida durante sus años como vicepresidenta y por su contacto permanente con sectores sociales, productivos y políticos de todo el país.

Experiencia más allá de la política

Otro de sus principales activos es haber demostrado capacidad antes de llegar al Estado. Su experiencia académica, empresarial, administrativa y gerencial antecede su incorporación a la política. Desde la Vicepresidencia ha cumplido, además, importantes misiones encomendadas por el presidente Abinader, construyendo una hoja de servicio que permite valorar sus capacidades más allá de cualquier discurso electoral.

Raquel Peña reúne una combinación poco común: experiencia sin representar la política tradicional; continuidad con renovación; cercanía con las estructuras partidarias y conexión con sectores independientes; arraigo en el Cibao y proyección nacional; experiencia de Estado, capacidad gerencial y amplio margen de crecimiento político.

Estas condiciones podrían convertirla, si decide asumir ese camino, en una precandidata capaz de concitar nuevas voluntades, unificar amplios sectores del PRM y presentarse posteriormente como una candidata presidencial competitiva.

No se trata de adelantar acontecimientos ni de desconocer las legítimas aspiraciones existentes dentro del partido, sino de colocar sobre la mesa una reflexión política que merece ser considerada.

Al ponderar las condiciones que necesitará el PRM para renovarse, preservar su unidad, ampliar su base electoral y conquistar nuevamente la confianza mayoritaria del país, Raquel Peña emerge como una figura con la formación, experiencia, capacidad y equilibrio necesarios para aspirar a convertirse en la próxima presidenta de la República Dominicana.

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