Ortega cierra la puerta a nuevas elecciones y afianza su control sobre Nicaragua

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó este domingo que en el país no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición disputar el poder, una declaración que refuerza el rumbo político adoptado por su Gobierno y genera nuevas preocupaciones sobre el futuro democrático de la nación.

Durante un acto multitudinario por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, celebrado en Managua, el mandatario fue enfático al asegurar que su administración no permitirá procesos electorales que puedan poner en riesgo la continuidad del oficialismo.

«Aquí no volverán a haber elecciones para que intenten atrapar el Gobierno y el poder», expresó Ortega ante miles de simpatizantes.

El gobernante, de 80 años, también arremetió contra los opositores que permanecen en el exilio, a quienes acusó de buscar el poder por intereses personales y económicos. Asimismo, anunció que impulsará nuevas leyes junto a la Asamblea Nacional para impedir que, según dijo, «los golpistas y vendepatrias» vuelvan a tener espacio en la vida política del país.

Las declaraciones llegan después de que Nicaragua aprobara una amplia reforma constitucional que fortaleció aún más el poder del Ejecutivo. Entre los cambios figura la creación del cargo de copresidenta, ocupado por Rosario Murillo, esposa de Ortega, además de la ampliación del período presidencial de cinco a seis años y una mayor concentración de funciones del Estado bajo la Presidencia.

Diversos organismos internacionales, entre ellos la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo y el Gobierno de Estados Unidos, han cuestionado estas reformas al considerar que debilitan la institucionalidad democrática y limitan la separación de poderes en Nicaragua.

Desde su regreso al poder en 2007, Ortega ha enfrentado constantes señalamientos de fraude electoral, persecución contra opositores y restricciones a las libertades políticas, denuncias que su Gobierno rechaza.

Con estas nuevas declaraciones, el mandatario deja claro que el modelo político impulsado por su administración continuará sin contemplar una alternancia en el poder, en un contexto de creciente aislamiento internacional y críticas por el deterioro de la democracia en el país.

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