La política exterior de la República Dominicana atraviesa una etapa de creciente dinamismo, marcada por una mayor presencia del presidente Luis Abinader en escenarios internacionales, el fortalecimiento de vínculos con gobiernos de América Latina y el Caribe y un incremento de las visitas de mandatarios extranjeros al territorio dominicano.
La reciente visita oficial del presidente de Honduras, Nasry Asfura Zablah, constituye uno de los ejemplos más recientes de esta política. El mandatario hondureño fue recibido este domingo 30 de agosto por Abinader en el Palacio Nacional, en una agenda concebida para fortalecer las relaciones bilaterales y ampliar los espacios de cooperación entre ambos países.
El encuentro se produce en un momento en que República Dominicana busca consolidar su papel como un actor de referencia en el Caribe y como un punto de conexión entre Centroamérica, el Caribe y otros mercados internacionales.
Una agenda que trasciende el Caribe
La dinámica diplomática de 2026 también ha estado marcada por el acercamiento a países de Sudamérica. En mayo, Abinader realizó una visita oficial a Guyana, donde sostuvo una reunión bilateral con el presidente Mohamed Irfaan Ali y participó en la firma de acuerdos de cooperación.
Semanas después, República Dominicana recibió a la presidenta de Surinam, Jennifer Geerlings-Simons, quien realizó una visita oficial al país entre el 1 y el 2 de junio. Durante el encuentro con Abinader fueron abordados temas de cooperación bilateral y se firmaron instrumentos destinados a ampliar los vínculos entre ambas naciones.
Estas aproximaciones adquieren especial relevancia porque amplían el mapa tradicional de relaciones dominicanas y colocan al país en contacto más directo con naciones de Sudamérica y el Caribe anglófono y neerlandófono.
Invitaciones que colocan a Abinader en el escenario internacional
La proyección internacional del mandatario dominicano también puede observarse en las invitaciones que ha recibido para participar en importantes encuentros fuera del país.
En marzo, durante su agenda en Francia, Abinader aceptó una invitación del secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, para participar en el 18.º Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe, celebrado dentro del calendario del Programa Regional de la organización.
A esto se suma su participación, en agosto, en la transmisión de mando presidencial de Colombia. La presencia de Abinader en ese acto respondió a una invitación del Gobierno colombiano y fue presentada como una muestra del interés dominicano en fortalecer las relaciones diplomáticas, la cooperación y la integración regional.
El mandatario también ha sido invitado a distintos escenarios multilaterales y encuentros internacionales durante su gestión, una dinámica que refleja el interés de otros gobiernos y organismos por mantener a República Dominicana dentro de las conversaciones regionales sobre democracia, economía, seguridad, cooperación y desarrollo.
¿Hacia dónde apunta esta política exterior?
Los movimientos diplomáticos de los últimos meses permiten identificar varios ejes de la proyección internacional de Abinader: fortalecimiento de las relaciones regionales, atracción de inversiones, cooperación económica, seguridad, integración y una mayor presencia dominicana en organismos y foros multilaterales.
La estrategia también busca aprovechar la posición geográfica y económica del país para proyectarlo como un centro de conexión regional. En ese sentido, la política exterior se vincula cada vez más con asuntos económicos, comerciales, tecnológicos y de inversión.
La propia agenda presidencial de marzo reflejó esta orientación. Abinader combinó encuentros políticos con reuniones vinculadas a organismos multilaterales y cooperación internacional, incluyendo conversaciones con el presidente francés Emmanuel Macron y actividades en la OCDE.
La sucesión de encuentros, viajes e invitaciones plantea una lectura más amplia: República Dominicana procura pasar de ser únicamente un receptor de cooperación y relaciones diplomáticas a convertirse en un interlocutor activo dentro de la región.
La visita de Nasry Asfura, después de los encuentros con Guyana y Surinam y de la participación de Abinader en actividades internacionales, refuerza esa tendencia.
El reto para el Gobierno dominicano será transformar esta intensa actividad diplomática en resultados concretos: nuevos acuerdos comerciales, inversiones, cooperación tecnológica, oportunidades para las empresas dominicanas, fortalecimiento de la seguridad y mayor capacidad de incidencia del país en los principales debates internacionales.
Así, la proyección internacional de Luis Abinader entra en una etapa en la que la diplomacia presidencial, las visitas de Estado y las invitaciones a foros internacionales funcionan como instrumentos para posicionar a República Dominicana con mayor peso político y económico en el escenario regional y global.













